Úrsula Corberó, todo por un sueño.

lunes, 25 de mayo de 2015 0 comentarios
"¡Ya estoy aquí! ¡Lo siento!", grita una voz lejana. Todas las miradas se vuelven hacia la puerta. Úrsula Corberó entra a paso veloz y explica, enérgica, el malentendido que ha habido con el taxista que la esperaba, a las 9 de la mañana, clavado en la puerta de su casa. "¡No veáis como me ha regañado! ¡Pero es que yo estaba esperando a que llamara a mi piso! No he parado de decirle 'no se enfade, señor...' pero nada...", se lamenta. Úrsula es menuda y delgada. Viste jeans ajustados, botines de cuero y abrigo negro. Tiene una de esas bellezas delicadas, que se vuelven inmensas cuando hay un objetivo delante, e irradia la frescura de las personas sencillas, aquellas que se dejan conocer fácilmente. Así lo refleja en las redes sociales, donde un ejército de seguidores demuestra fidelidad y cariño a @ursulolita, su nombre de guerra. "Es que es muy fuerte, ¿eh? Me parece mágico que yo exprese algo y llegue a tanta gente. ¡Es muy goloso y todo el tiempo tienes ganas de decir cosas! Me sale así de natural". Del mismo modo que seducir a la cámara con una sensualidad sutil, precisa, de mirada felina, que rompe con su sonrisa enorme cada vez que el objetivo deja de mirarla. La actriz tiene motivos para estar contenta: graba la serie "Anclados" para Telecinco y acaba de estrenar la película "Perdiendo el Norte", junto a Blanca Suárez y Yon González. Tras ella, el 24 de abril llegará otra comedia: "Cómo sobrevivir a una despedida". Este 2015, la cosa va de risas.
La carrera de Úrsula Corberó ha sido una cuestión de tesón y esfuerzo: soñaba con ser actriz desde muy niña. Y, aunque sus orígenes profesionales se remontan a su Cataluña natal, fue la serie juvenil 'Física o química' la que la catapultó al lugar desde el que ahora mira. Muy alto. Hoy en día, hasta marca tendencia como it-girl. La moda y ella se adoran. "Poco a poco, he ido cumpliendo mis propósitos, algo que me hace muy feliz, ¡y eso que todavía me quedan muchísimos por delante! Es muy difícil ser objetivo con uno mismo, pero me doy cuenta de que voy peldañito a peldañito, lo que me ayuda mucho para hacer las cosas despacito y bien, para estar en tierra firme, ser consciente de todo lo que me pasa, poder disfrutarlo y saber que sigo siendo la misma de antes", asegura. Úrsula habla desde el corazón, ése que le entregó a Andrés Velencoso hace casi dos años. Por ahí empezamos.
+¿Cómo llevas ser una de las mujeres más envidiadas del planeta? ¡Te has ligado al más guapo!
-¡La verdad es que sí! (risas) A ver... (resopla). Me incomoda este tema y, a veces, me planteo por qué, pero es que me colocan una alcachofa delante y me pongo nerviosa. En nuestra profesión, estamos tan sometidos al público, a mostrar todo lo que hacemos, que, en cuanto tienes algo que es muy tuyo, terrenal, de verdad, íntimo, haces todo lo posible para que sea solo para ti. Me considero una persona discreta y me sabe mal que se me pueda confundir eso con parecer déspota o que parezca que le estoy dando más importancia de la que tiene. Pero no intento jugar a nada; es simplemente que necesito hacerlo así para mi cabecita y mi corazoncito.

+A tus 25 años, eres una 'curranta'. Creo que con seis ya flirteabas con la publicidad y la pequeña pantalla...
-Quería dedicarme a esto desde niña, imagínate lo cabezona que soy. Hasta que no consigo lo que quiero, no paro, y eso es bueno y también malo, porque exijo muchísimo. A veces, tengo que pararme y decir "no pienses, céntrate en tu trabajo sin ningún tipo de presión". Lo estoy llevando bien, con mis días, como todo el mundo. Intento ir poco a poco y lo que más me ha ayudado es trabajar con gente diferente. Ya sea actor, cámara o técnico de sonido, todo el mundo tiene algo que ofrecer. Soy una persona muy abierta y observadora, y creo que eso ha sido la clave de lo bueno que me ha pasado.

+La comedia te quiere y 2015 lo confirma. ¿Y tú a ella?
-¡La amo con todas mis fuerzas! Es adictiva. No había hecho comedia hasta hace poco, pero me siento a gusto y creo que lo más difícil es el principio, aprender a soltarte y a hacer las cosas más locas que se te pasan por la cabeza. Pero, sobre todo, a lanzarte a la piscina, ¡y yo en eso soy muy buena! He tenido la suerte, además, de coincidir con grandes de la comedia. Ahora estoy con Joaquín Reyes, el rey, en la serie "Anclados". ¡Siento que la comedia me va!



+Y "Cómo sobrevivir a una despedida" es, hasta el momento, tu película más gamberra. 
-Y la más salvaje. Porque Marta, mi personaje, es la chica que a todas nos gustaría ser, es decir, una tía súper libre, muy cañera, que hace lo que le da la gana, que no tiene prejuicios, que siente que el hombre y la mujer están en ley de igualdad, disfrutona... Ha sido muy divertido rodar algo así porque, hasta el momento, no había hecho nada parecido.

+Oye, ¿tú por qué o por quién perderías el norte?
-Voy a decir una locura (se lo piensa)... ¡Por mi perra Lolita! No sé lo que se siente al tener un hijo, pero dicen que es un amor incondicional. En cierto modo, yo siento ese instinto con mi perra, con ese animalito tan vulnerable y bonito que quiero cuidar y proteger en todo momento. Si le hacen algo a mi perra, mato.

+¿Cómo consigues mantener tu eterna sonrisa?
-Es mi mecanismo de defensa. De cara a la gente, siempre la tengo, hasta el punto de que, a veces, cuanto mejor humor muestro, peor estoy por dentro... Pero prefiero que sea así, porque me estoy haciendo bien a mí misma, aunque en ocasiones llego a casa y hago 'buff'... Por lo general, me considero una persona muy viva. Creo que, a medida que vayan pasando los años, aprenderé a dosificar esta energía.


+Además de actriz, eres una enamorada de la moda. ¿De dónde nace esta pasión?
-Me ha gustado desde pequeña, mi madre siempre lo dice. Cuando tenía 6 o 7 años, recuerdo que todos los días pasábamos por delante de una tienda de ropa infantil y decía: "Ese vestido... ¡qué bonito!". Poco a poco, he ido teniendo más contacto con este mundo y cada vez se me han abierto más puertas, como poder pedirle a un diseñadora un vestido o hacer unas fotos y que te pongan guapa. Me gusta muchísimo, aunque sigo sin considerarme experta...

+Pero si tienes tu propia tienda de moda: World Family Ibiza. ¿Le dedicas tiempo?
-Tengo tiempo para todo. Me gusta hacer la selección de la ropa que vendo en mi tienda que, por cierto, ahora se va a llamar Ursulolita. Quiero meter más colecciones con mucho ante, flecos... con un aire folk, chic o bohemio.

+Bailar es otra de tus adicciones confesas. ¿También es tu mejor terapia?
-¡Desde luego! El último buen baile que me he pegado fue en el Festival de Sitges. Hicieron una fiesta por la noche y hubo un reencuentro muy bonito con Andrea Duro, Marc Clotet... Hicimos un corro e íbamos saliendo al centro a bailar. Al día siguiente, por más cansada que esté, me digo "qué a gusto...". La gente se levanta de resaca y yo me levanto contentísima.

+¿Cómo definirías un gran día?
-Me gusta mucho cuidarme, hacerme manicura, pedicura y que me den masajes. Todo lo que sea mimarme me hace sentir muy bien, como si me liberara de las cosas malas. También me encanta ir al cine. Luego están el gym, pilates, yoga, baile... Me gusta estar sana y lo disfruto mucho, igual que me pasa con la alimentación: ¡unas judías verdes con patatas, con su aceitito rico y un poco de sal, me vuelven loca!
Reportaje: Revista Instyle
Fotografía: Rubén Vega
Entrevista: Diana Arrastia
Realización: Sofía de la Cruz
Make up & hair: Paula Soroa

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